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<journal-id journal-id-type="publisher-id">CdA</journal-id>
<journal-id journal-id-type="nlm-ta">Cuads Audiov</journal-id>
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<journal-title>Cuadernos del Audiovisual</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="pubmed">Cuads. Audiov.</abbrev-journal-title>
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<publisher><publisher-name>Editorial de la Universidad de Sevilla</publisher-name></publisher>
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<article-title>Reflexiones en torno al impacto de la pornograf&#x00ED;a en la sexualidad de los chicos y las chicas adolescentes</article-title>
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<trans-title>Reflections on the impact of pornography on the sexuality of adolescent boys and girls</trans-title>
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<contrib contrib-type="author"><contrib-id contrib-id-type="orcid">http://orcid.org/0000-0002-1660-7072</contrib-id><name><surname>Moreno</surname><given-names>Carmen</given-names></name></contrib>
<aff id="aff1"><institution>Universidad de Sevilla (Espa&#x00F1;a)</institution></aff>
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<contrib contrib-type="author"><contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-7773-1723</contrib-id><name><surname>Leal-L&#x00F3;pez</surname><given-names>Eva</given-names></name></contrib>
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<contrib contrib-type="author"><contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-4688-4206</contrib-id><name><surname>S&#x00E1;nchez-Queija</surname><given-names>Inmaculada</given-names></name></contrib>
<aff id="aff3"><institution>Universidad de Sevilla (Espa&#x00F1;a)</institution></aff>
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<corresp id="cor1"><email xlink:href="mcmoreno@us.es">mcmoreno@us.es</email>, <email xlink:href="ellopez@us.es">ellopez@us.es</email>, <email xlink:href="queija@us.es">queija@us.es</email></corresp>
<fn fn-type="con">
<p content-type="fn-title">Contribuciones de autor&#x00ED;a</p>
<p>Las tres autoras han participado en las diferentes fases que llevaron a la redacci&#x00F3;n final del trabajo. En un primer momento las tres autoras discutieron los puntos clave que, a modo de ep&#x00ED;grafes, definen la estructura del trabajo. Se repartieron los contenidos, tuvieron reuniones para intercambiar ideas y, por &#x00FA;ltimo, las tres participaron en la revisi&#x00F3;n final y el contenido definitivo.</p>
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</author-notes>
<pub-date date-type="pub" publication-format="print"><month>01</month><year>2024</year></pub-date>
<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic"><month>01</month><year>2024</year></pub-date>
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<issue>11</issue>
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    <date date-type="received" iso-8601-date="2023-11-01"><day>01</day><month>11</month><year>2023</year></date>
    <date date-type="accepted" iso-8601-date="2023-12-01"><day>01</day><month>12</month><year>2023</year></date>
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<copyright-statement>2024 Consejo Audiovisual de Andaluc&#x00ED;a</copyright-statement>
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<copyright-holder>Consejo Audiovisual de Andaluc&#x00ED;a</copyright-holder>
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    <ali:license_ref>https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution Non-Commercial ShareAlike (CC BY-NC-SA 4.0) 4.0 License.</license-p></license>
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<abstract>
<title>Resumen:</title>
<p>Este trabajo tiene como objetivo principal mostrar por qu&#x00E9; la pornograf&#x00ED;a no es una herramienta de educaci&#x00F3;n sexual y, en segundo lugar, ofrecer l&#x00ED;neas de actuaci&#x00F3;n en el &#x00E1;mbito psicoeducativo, tanto en el contexto familiar como escolar. Para ello, el texto se organiza en torno a nueve puntos que tienen que ver con la sexualidad y, en particular, con la sexualidad en la adolescencia. En cada uno de esos puntos se destaca, en primer lugar, una idea que tiene que ver con un contenido de la sexualidad saludable, la que contribuye al bienestar de la persona. En segundo lugar, se analizar&#x00E1; c&#x00F3;mo es tratado ese contenido en la pornograf&#x00ED;a. Y, en tercer lugar, se har&#x00E1; una reflexi&#x00F3;n acerca de la repercusi&#x00F3;n que puede tener ese tratamiento pornogr&#x00E1;fico del tema sobre la sexualidad de los y las adolescentes. Por &#x00FA;ltimo, lo anterior dar&#x00E1; pie a subrayar que es urgente contar con el apoyo institucional necesario para que, tanto desde el contexto familiar como desde el escolar, se aborde este asunto, introduciendo en el segundo caso los contenidos de la educaci&#x00F3;n sexual dentro del curr&#x00ED;culum escolar.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<p>The main objective of this work is to show how pornography is not a tool for sexual education and, secondly, to offer lines of action in the psychoeducational field, both in the family and school context. To this end, the text is organized around nine key points related to sexuality and, in particular, sexuality in adolescence. Each point presents information on three relevant aspects. First of all, an idea stands out that has to do with the content of healthy sexuality, which contributes to the well-being of the person. Secondly, how this content is treated in pornography will be analyzed. And, thirdly, a reflection will be made about the impact that this pornographic treatment of the topic may have on the sexuality of adolescents. Finally, the above will give rise to emphasizing that it is urgent to have the necessary institutional support so that, both from the family and school contexts, this issue is addressed, introducing in the second case the contents of sexual education into the school curriculum.</p>
</trans-abstract>
<kwd-group kwd-group-type="author"><title>Palabras clave: </title><kwd>adolescentes</kwd><kwd>pornograf&#x00ED;a</kwd><kwd>sexualidad</kwd></kwd-group>
<kwd-group kwd-group-type="translator" xml:lang="en"><title>Keywords: </title><kwd>adolescents</kwd><kwd>pornography</kwd><kwd>sexuality</kwd></kwd-group>
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<label>1.</label><title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>Si quienes estamos ya en la adultez avanzada record&#x00E1;ramos c&#x00F3;mo aprendimos nuestras primeras nociones sobre sexualidad, seguramente identificaremos como principales fuentes de informaci&#x00F3;n a nuestros iguales y a documentos escritos (diccionarios, revistas, libros, etc.). Entonces era casi impensable que una persona adulta (docente o de la familia) se detuviera a entrar en ese terreno que era casi (y sin casi) tab&#x00FA;. Desgraciadamente, en esto &#x00FA;ltimo han cambiado poco las cosas, ya que sigue siendo excepcional que una persona adulta hable abiertamente de contenidos sobre sexualidad con un chico o una chica adolescente. Sin embargo, los cambios han sido muy significativos en lo que respecta a los otros recursos con los que cuentan nuestros chicos y chicas para informarse sobre sexualidad. Son nativos digitales e Internet est&#x00E1; presente en sus vidas constantemente. Sin duda, es una fuente de recursos informativos muy valiosa, pero no deja de tener tambi&#x00E9;n algunos problemas y peligros importantes, y el acceso a la pornograf&#x00ED;a a edades tempranas lo es sin lugar a duda.</p>
<p>Es as&#x00ED; como abordamos en este art&#x00ED;culo un tema que suscita una enorme preocupaci&#x00F3;n, no solo entre quienes educan o trabajan con adolescentes, sino que, por las implicaciones que tiene o podr&#x00ED;a tener, algunas de las cuales iremos comentando en estas p&#x00E1;ginas, se trata de un asunto con fuerte impacto en toda la sociedad.</p>
<p>Quiz&#x00E1; venga bien, en primer lugar, delimitar la magnitud del problema. As&#x00ED;, recientemente se est&#x00E1;n escuchando noticias muy alarmantes acerca del acceso a la pornograf&#x00ED;a de nuestros menores. En tales noticias se llega a decir que &#x201C;los ni&#x00F1;os acceden a la pornograf&#x00ED;a con 8 a&#x00F1;os&#x201D;. Si lo que queremos es que las familias y quienes desempe&#x00F1;an funciones educativas est&#x00E9;n preparados para evitar el acceso de los y las menores a la pornograf&#x00ED;a o abordar sus efectos, no hay necesidad de exagerar los datos. Es verdad que las cifras sobre prevalencia de uso de la pornograf&#x00ED;a en la adolescencia nos muestran cada vez porcentajes m&#x00E1;s altos y que la edad de inicio en su uso se ha ido adelantando, pero no puede darse a entender que esto ocurre a los 8 a&#x00F1;os. A esa edad puede suceder que, de manera err&#x00E1;tica, algunos ni&#x00F1;os o ni&#x00F1;as hayan accedido a contenidos pornogr&#x00E1;ficos, pero eso ocurre de manera excepcional y ocasional (aunque, ciertamente, es algo posible, especialmente cuando permitimos que manejen m&#x00F3;viles u ordenadores con acceso a Internet sin supervisi&#x00F3;n adulta). Sin necesidad de exagerar los datos o hacer de la excepcionalidad norma, el acceso a pornograf&#x00ED;a de nuestros menores es un tema que debe preocuparnos y que debe ser abordado.</p>
<p>Volviendo al tema central de este art&#x00ED;culo, se advierte que tiene entre sus palabras: &#x201C;adolescencia&#x201D;, &#x201C;sexualidad&#x201D; y &#x201C;pornograf&#x00ED;a&#x201D;. Son t&#x00E9;rminos centrales en torno a los cuales pivota todo el trabajo. Por tanto, se dedican a continuaci&#x00F3;n unas l&#x00ED;neas a definirlos.</p>
<p>Dar una definici&#x00F3;n de adolescencia no es f&#x00E1;cil. Tradicionalmente se ha definido como la etapa de transici&#x00F3;n que transcurre entre la infancia y la adultez, que se inicia cuando se producen los cambios fisiol&#x00F3;gicos visibles propios de la pubertad que conducen a la madurez sexual, en torno a los 11-12 a&#x00F1;os. Pero no es f&#x00E1;cil decidir cu&#x00E1;ndo termina, por lo que con frecuencia se adopta la mayor&#x00ED;a de edad legal como el momento en el que finaliza la adolescencia. Sin embargo, las condiciones de vida actuales conllevan que las actitudes y comportamientos adolescentes puedan perdurar hasta bien entrada la tercera d&#x00E9;cada de la vida. Lo que s&#x00ED; sabemos es que, por definici&#x00F3;n, desde que comienza a estudiarse en los albores del siglo <sc>xx</sc>, la adolescencia se define como un constructo biopsicosocial (<xref ref-type="bibr" rid="r20">Hall, 1904</xref>): biol&#x00F3;gico porque su inicio lo marcan los cambios puberales que acabamos de mencionar y porque su duraci&#x00F3;n estar&#x00E1; marcada por los neurol&#x00F3;gicos que mencionaremos m&#x00E1;s adelante; psicol&#x00F3;gico, entre otras cuestiones, porque es el momento en el que las personas comienzan a buscar y definir su identidad, qui&#x00E9;nes son y qu&#x00E9; lugar ocupan y/o quieren ocupar en el mundo; y social porque est&#x00E1; muy influenciado por el contexto sociohist&#x00F3;rico que se vive. Todos estos aspectos influyen en la sexualidad adolescente y pueden estar haci&#x00E9;ndolo en el consumo del porno. En este sentido, <xref ref-type="bibr" rid="r36">Oliva (2003)</xref> destacaba el papel que tienen las transformaciones sociales acaecidas desde las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo <sc>xx</sc> (y a&#x00F1;adimos las autoras, en estas dos primeras d&#x00E9;cadas del <sc>xxi</sc>) en los retos a los que deben hacer frente las nuevas generaciones de adolescentes. Entre estas transformaciones sociales destacaba la rapidez con que se producen y el amplio abanico de posibilidades que la sociedad actual abre a la adolescencia para definir su identidad. Una amplitud que, lejos de facilitar el logro de una identidad definida, la complejiza y dificulta. El chico o la chica adolescente debe posicionarse ante un espectro de estilos de vida, valores y opciones sociales mayores de los que tuvieron sus antecesores. La rapidez de estas transformaciones deriva en perplejidad entre las personas adultas que les rodean, que tuvieron una transici&#x00F3;n a la adultez m&#x00E1;s cercana a lo tradicional. Por tanto, estos adultos no siempre tienen las herramientas y conocimientos para ayudar a sus adolescentes en la exploraci&#x00F3;n y selecci&#x00F3;n de opciones que la actual sociedad oferta y ante la que no siempre se sienten competentes. Entre estos cambios, es f&#x00E1;cil incluir las diferentes opciones de identidad de g&#x00E9;nero, de orientaci&#x00F3;n sexual y de sexualidad en general de las que tienen conocimiento las chicas y los chicos adolescentes a trav&#x00E9;s de las pantallas y a golpe de <italic>click</italic>. Y es que, la influencia de los medios de comunicaci&#x00F3;n y las nuevas tecnolog&#x00ED;as es uno de los aspectos sociohist&#x00F3;ricos que tambi&#x00E9;n destacaba <xref ref-type="bibr" rid="r36">Oliva (2003)</xref>. En este sentido, y relacion&#x00E1;ndolo con el tema que nos ocupa, la chica o el chico adolescente que est&#x00E1; viviendo un aumento del deseo sexual producto de los cambios puberales tiene, en su escritorio a trav&#x00E9;s del ordenador o en sus manos en el tel&#x00E9;fono m&#x00F3;vil, una ventana abierta a un mundo de posibilidades: <italic>Tiktokers</italic>, <italic>instagrams</italic>, <italic>reels</italic>, etc., que describen, publicitan, o sencillamente transmiten las distintas opciones disponibles. As&#x00ED;, por ejemplo, no es dif&#x00ED;cil que, por ejemplo, v&#x00ED;deos cortos con contenido sexual puedan llegar al m&#x00F3;vil o a la pantalla de las y los adolescentes a trav&#x00E9;s de mensajer&#x00ED;a instant&#x00E1;nea o de sus perfiles de redes sociales. Mensajer&#x00ED;a y redes sociales que tienen, en sus t&#x00E9;rminos y condiciones de uso, que no pueden ser utilizados por menores de 13 o 16 a&#x00F1;os (edad ejemplo que corresponde a Instagram y WhatsApp, respectivamente), pero que son usadas a edades m&#x00E1;s tempranas con el benepl&#x00E1;cito de las familias. De hecho, en un amplio estudio con una muestra de 41 509 adolescentes llevado a cabo por UNICEF se mostr&#x00F3; que el 97,7% de chicos y chicas escolarizados entre 1.&#x00BA; y 2.&#x00BA; de ESO reconoce tener, al menos, una red social y el 99% una aplicaci&#x00F3;n de mensajer&#x00ED;a instant&#x00E1;nea (<xref ref-type="bibr" rid="r2">Andrade <italic>et al</italic>., 2021</xref>).</p>
<p>Y, si chicos y chicas son sexualmente maduros ya en la pubertad, &#x00BF;por qu&#x00E9; se considera problem&#x00E1;tico que accedan a pornograf&#x00ED;a? La respuesta a esta pregunta se desarrollar&#x00E1; a lo largo de estas p&#x00E1;ginas, en este momento se contin&#x00FA;an analizando las caracter&#x00ED;sticas de la adolescencia.</p>
<p>As&#x00ED;, lo que a menudo ha hecho presentar a la adolescencia como etapa tormentosa, problem&#x00E1;tica en esencia y de crisis es el hecho de que durante este periodo se debe hacer frente a un conjunto de transformaciones muy importantes (t&#x00E9;ngase en cuenta que es la etapa vital con m&#x00E1;s cambios y que se producen en menor espacio de tiempo tras la primera infancia). Algunas de estas transformaciones se comentan a continuaci&#x00F3;n.</p>
<p>Por un lado, debe asimilar los cambios f&#x00ED;sicos que conducen a un cuerpo adulto sexuado, y tambi&#x00E9;n a la aparici&#x00F3;n o intensificaci&#x00F3;n del deseo sexual. Ambos asuntos obligan al chico y a la chica adolescente a reestructurar su imagen corporal condicionada por esta nueva apariencia f&#x00ED;sica y a modificar su forma de mostrarse y relacionarse con los dem&#x00E1;s, tambi&#x00E9;n con sus objetos de deseo sexual.</p>
<p>En segundo lugar, los cambios en las competencias cognitivas, entre ellas la capacidad de planificaci&#x00F3;n y de pensamiento abstracto o de autocontrol, aumentan de forma considerable entre los 10-12 y los 16 a&#x00F1;os, aproximadamente, siendo un momento de desarrollo tan radical y r&#x00E1;pido que no deja fuera algunos problemas. Entre ellos, la dificultad en la toma de decisiones para discernir y, por tanto, actuar en consecuencia, sobre lo realmente importante de una situaci&#x00F3;n y los detalles accesorios (<xref ref-type="bibr" rid="r6">Brainerd &amp; Reyna, 2015</xref>), por ejemplo, decisiones sobre si continuar o no viendo las im&#x00E1;genes a las que ha accedido o si buscar m&#x00E1;s im&#x00E1;genes/v&#x00ED;deos de ese tipo o no. Para m&#x00E1;s complejidad, los cambios no finalizan a los 16 a&#x00F1;os, con la adquisici&#x00F3;n de las capacidades cognitivas adultas, sino que continuar&#x00E1;n hasta bien entrada la tercera d&#x00E9;cada de la vida (los veintitantos) con consecuencias que ser&#x00E1;n descritas m&#x00E1;s adelante.</p>
<p>En la adolescencia tambi&#x00E9;n aparecen importantes cambios en las relaciones con los otros y con &#x00E9;l/ella mismo/a como sujeto que va adquiriendo apariencia adulta y que experimenta deseos sexuales. Se est&#x00E1; haciendo referencia a transformaciones que tienen lugar en la relaci&#x00F3;n con sus madres/padres, con sus docentes en el instituto y con el grupo de iguales, donde se inician las relaciones de pareja y la posibilidad de comenzar una relaci&#x00F3;n sexual (<xref ref-type="bibr" rid="r29">Manning <italic>et al</italic>., 2006</xref>). En este &#x00FA;ltimo sentido, los datos del estudio HBSC en Espa&#x00F1;a 2018 (<xref ref-type="bibr" rid="r31">Moreno <italic>et al</italic>., 2020a</xref>) informan de que el 19,4% y 29,7% de las y los adolescentes de 15-16 y 17-18 a&#x00F1;os, respectivamente, tienen pareja en la actualidad.</p>
<p>Sin embargo, despu&#x00E9;s de enunciar todo este conjunto de transformaciones, es muy importante dejar claro que, a pesar de todo, el estereotipo, muy extendido en nuestra cultura, de la adolescencia como etapa necesariamente conflictiva y de crisis no se corresponde con la realidad. Fundamentalmente porque el adolescente no tiene que hacer frente de una vez a todos esos cambios, sino que se va centrando de forma sucesiva en unos pocos de ellos (<xref ref-type="bibr" rid="r9">Coleman &amp; Hendry, 2003</xref>). As&#x00ED;, por ejemplo, en los inicios de la adolescencia suele estar m&#x00E1;s preocupado por las transformaciones f&#x00ED;sicas que est&#x00E1; experimentando su cuerpo que por su futuro profesional o sus relaciones con una pareja sexual, justo lo inverso de lo que sucede hacia el final de la etapa.</p>
<p>Por su parte, la sexualidad, segundo concepto central en este trabajo, hace referencia a un conjunto de atributos que est&#x00E1;n en la esencia de nuestra condici&#x00F3;n humana y que mediatizan nuestro desempe&#x00F1;o como personas a largo de todo el ciclo vital. Como tal, se trata de una realidad compleja en la que confluyen componentes de naturaleza muy diversa: lo estrictamente biol&#x00F3;gico, lo cultural y, naturalmente, lo personal. Dentro de esto &#x00FA;ltimo, la sexualidad humana est&#x00E1;, a su vez, impregnada de aspectos bien diferentes. Por un lado, est&#x00E1; el de los <italic>conocimientos</italic>, es decir, la informaci&#x00F3;n que cada cual tiene acerca de lo que es la sexualidad y lo que significa para las personas, de c&#x00F3;mo se manifiesta, de la responsabilidad que conlleva sus diferentes manifestaciones o de c&#x00F3;mo evitar sus riesgos, entre otras cuestiones. Por otro, el de las <italic>conductas</italic> (la masturbaci&#x00F3;n, las diferentes pr&#x00E1;cticas sexuales, la opci&#x00F3;n de la castidad, el uso de m&#x00E9;todos anticonceptivos y preventivos de infecciones de transmisi&#x00F3;n sexual, etc.). Otro aspecto implicado es el de los <italic>valores y las actitudes</italic> que se tiene sobre cada una de esas manifestaciones y, finalmente, la propia <italic>historia</italic> de la persona (lo que se ha ido aprendiendo acerca de la expresi&#x00F3;n de afectos y comunicaci&#x00F3;n &#x00ED;ntimos, sobre uno/a mismo/a, sobre c&#x00F3;mo afrontar las relaciones de afecto &#x2013;con seguridad, evitaci&#x00F3;n o con ansiedad&#x2013;, el modelo de relaci&#x00F3;n de pareja que se ha visto en los progenitores, la definici&#x00F3;n de los roles de g&#x00E9;nero dentro de casa, etc.).</p>
<p>Precisamente por esta complejidad que la caracteriza, por los diferentes factores que entran en juego, por ser algo que condiciona y, a su vez, est&#x00E1; influido por el resto de nuestros atributos y circunstancias, y por ser algo que est&#x00E1; presente en todas las etapas del ciclo vital (incluidas la infancia y la senectud), no es f&#x00E1;cil dar una definici&#x00F3;n simple de ella. Est&#x00E1; claro que es algo inherente al ser humano, especialmente dentro de la relaci&#x00F3;n de pareja donde ocupa una funci&#x00F3;n m&#x00E1;s all&#x00E1; del placer, implicando la cercan&#x00ED;a y la transmisi&#x00F3;n de afectos. Tambi&#x00E9;n la sexualidad est&#x00E1; presente en infinidad de manifestaciones culturales, como la publicidad, donde se usa como reclamo para productos de muy diversa &#x00ED;ndole. E, igualmente, aunque se trata de una actividad gratificante en s&#x00ED; misma tambi&#x00E9;n puede dar lugar a problemas y conducir a consecuencias que hipotequen, con mayor o menor gravedad, el futuro de las personas.</p>
<p>Dicho todo lo anterior, queda claro que la sexualidad es mucho m&#x00E1;s que las conductas y, por supuesto, que las conductas coitales. Como aproximaci&#x00F3;n a su definici&#x00F3;n, puede decirse que la sexualidad hace referencia al conjunto de conocimientos, actitudes, afectos, fantas&#x00ED;as y conductas con las que la persona trata de buscar placer. As&#x00ED;, tanto el deseo, la atracci&#x00F3;n y el enamoramiento, como el sentirse hombre o mujer u otra identidad, el pensar y actuar conforme a esos roles de g&#x00E9;nero &#x2013;o no&#x2013;, entre otros aspectos, son expresiones de nuestra sexualidad.</p>
<p>Lo que se va a tratar de desarrollar en estas p&#x00E1;ginas son las posibles implicaciones sobre la sexualidad de los y las adolescentes de lo que, seg&#x00FA;n la Real Academia Espa&#x00F1;ola (RAE), es la pornograf&#x00ED;a: la presentaci&#x00F3;n abierta y cruda del sexo que busca producir excitaci&#x00F3;n (Real Academia Espa&#x00F1;ola, s. f., definici&#x00F3;n 1).</p>
</sec>
<sec id="sec2" sec-type="other2">
<label>2.</label><title>Sexualidad saludable &#x2013; Pornograf&#x00ED;a &#x2013; Impacto en la sexualidad adolescente</title>
<p>A continuaci&#x00F3;n se presentan nueve argumentos de sexualidad saludable y en cada uno de ellos se destacar&#x00E1;, en primer lugar, c&#x00F3;mo es abordado ese contenido desde la pornograf&#x00ED;a y, en segundo lugar, su impacto previsible sobre la sexualidad adolescente. Sobre este &#x00FA;ltimo asunto, es importante destacar que no existe investigaci&#x00F3;n expl&#x00ED;citamente dise&#x00F1;ada y con los ingredientes de calidad necesarios para responder a las preguntas que se ir&#x00E1;n planteando, pero s&#x00ED; se dispone de evidencia indirecta que puede ayudar a presentar hip&#x00F3;tesis bien fundamentadas sobre esos efectos.</p>
<sec id="sec2.1">
<label>2.1.</label><title>El papel de la comunicaci&#x00F3;n, el lenguaje, la expresi&#x00F3;n de afectos y de emociones en la sexualidad humana</title>
<p>La evoluci&#x00F3;n de nuestra especie nos ha ido dotando a los humanos de una serie de caracter&#x00ED;sticas que cumplen un papel muy importante en nuestra sexualidad. Como ocurre con la historia, donde el pasado nos ayuda a entender el presente, de igual manera nuestro pasado como especie nos ayuda a entender por qu&#x00E9; somos como somos hoy.</p>
<p>Hagamos un breve viaje de la mano de la paleontolog&#x00ED;a y la psicolog&#x00ED;a evolucionista de unos 4-5 millones de a&#x00F1;os atr&#x00E1;s, cuando, quiz&#x00E1; forzados por los cambios clim&#x00E1;ticos, algunos hom&#x00ED;nidos abandonaron los &#x00E1;rboles y se hicieron b&#x00ED;pedos. Este paso fue crucial porque, en efecto, la postura erecta, la bipedestaci&#x00F3;n, ha tenido consecuencias decisivas para nuestra especie (<xref ref-type="bibr" rid="r40">Palacios, 2006</xref>).</p>
<p>El paso de ser cuadr&#x00FA;pedos a b&#x00ED;pedos provoc&#x00F3; que se liberaran los brazos y las manos para defenderse y atacar, para trabajar, portar a las cr&#x00ED;as, comunicarse, tambi&#x00E9;n para acariciar, abrazar y para la relaci&#x00F3;n sexual &#x00ED;ntima.</p>
<p>En paralelo, esa mano prensil que hab&#x00ED;a sido tan &#x00FA;til para asirse a las ramas, moverse por los &#x00E1;rboles, coger objetos, etc., tuvo una evoluci&#x00F3;n que fue decisiva en este proceso de hominizaci&#x00F3;n: el paso de la garra a las u&#x00F1;as planas con yemas sensibles en los dedos convirti&#x00F3; a la mano en un instrumento fundamental para la caricia y la ternura.</p>
<p>Que en este proceso de hominizaci&#x00F3;n los brazos, adem&#x00E1;s las manos y la piel se desnudaran de pelos, nos convirti&#x00F3; en sujetos especialmente dotados para el tacto (un sentido primigenio en la evoluci&#x00F3;n) y el contacto corporal. Como se&#x00F1;ala <xref ref-type="bibr" rid="r24">L&#x00F3;pez (2008)</xref>, nuestra piel desnuda es un radar de unos dos metros cuadrados, sensible al dolor y al placer, sensaciones que nuestras neuronas comunican a determinados sistemas reflejos (como la excitaci&#x00F3;n sexual) y al cerebro. Somos, as&#x00ED;, una especie para el contacto corporal; lo necesitamos, nos consuela, nos enternece, nos estremece y, en el caso de la relaci&#x00F3;n sexual, nos excita.</p>
<p>Otro logro importante tiene que ver con la disminuci&#x00F3;n de la mand&#x00ED;bula y de los dientes. El uso de &#x00FA;tiles y herramientas para conseguir alimentos y la defensa hizo que disminuyera la utilizaci&#x00F3;n de las mand&#x00ED;bulas y los colmillos para esos fines, lo que origin&#x00F3; que fueran perdiendo funcionalidad y tama&#x00F1;o. Esto provoc&#x00F3;, al mismo tiempo, una reducci&#x00F3;n del tama&#x00F1;o de los m&#x00FA;sculos necesarios para mover las mand&#x00ED;bulas, con lo que el cr&#x00E1;neo tuvo m&#x00E1;s espacio para crecer y, de paso, tambi&#x00E9;n aument&#x00F3; el cerebro y las facultades mentales que servir&#x00ED;an para mejorar la cultura (entre ellas, el lenguaje humano, con un impacto tremendo y evidente en la comunicaci&#x00F3;n e interacci&#x00F3;n humanas, la capacidad para fabricar y usar &#x00FA;tiles y herramientas, la memoria, la capacidad de metacognici&#x00F3;n, etc.). Pero la diversificaci&#x00F3;n y movilidad de la musculatura del rostro permiti&#x00F3;, adem&#x00E1;s, que la cara ganara en expresividad y se convirtiera en un instrumento clave para algo tan humano como es la expresi&#x00F3;n de emociones, un ingrediente esencial en los encuentros sexuales humanos.</p>
<p>En definitiva, la postura erecta, la frontalidad, la relaci&#x00F3;n cara a cara, la liberaci&#x00F3;n de los brazos, la mayor precisi&#x00F3;n y sensibilidad de las manos, la desnudez de la piel, el gran desarrollo del cerebro, la versatilidad de la conducta, el lenguaje, la memoria, la expresividad de la cara, est&#x00E1;n entre los cambios que nos hacen m&#x00E1;s humanos y que convierten a nuestra sexualidad en algo tan complejo como comentamos al inicio.</p>
<p>Somos as&#x00ED; el resultado privilegiado de una larga evoluci&#x00F3;n como especie en la que nos hemos revelado, en esencia, como seres emocionales y comunicativos.</p>
<p>Sin embargo, y volviendo al eje de este trabajo, todo este componente comunicativo, afectivo y de expresi&#x00F3;n de emociones est&#x00E1; completamente ausente en la pornograf&#x00ED;a. En lo que ata&#x00F1;e al lenguaje, no hay apenas di&#x00E1;logos y, en lo que concierne a los afectos y emociones, est&#x00E1;n excluidos del guion.</p>
<p>Seg&#x00FA;n <xref ref-type="bibr" rid="r46">Rodr&#x00ED;guez Su&#x00E1;rez (2020)</xref>, esto contribuye a generar mucha confusi&#x00F3;n en las ideas que los chicos y las chicas adolescentes van construyendo sobre lo que es la sexualidad. As&#x00ED;, confunden sexualidad con genitalidad (para ellos, sexualidad es &#x201C;follar&#x201D;), &#x00F3;rganos sexuales con &#x00F3;rganos genitales, relaciones sexuales con coito, disfrutar sexualmente con tener orgasmos, y placer y comunicaci&#x00F3;n con rendimiento y productividad genital. Es decir, se empobrece lo que como especie hemos ido aprendiendo y que nos permite disfrutar de m&#x00E1;s sensaciones, m&#x00E1;s vers&#x00E1;tiles, ricas y placenteras. Sobre alguno de estos equ&#x00ED;vocos, se volver&#x00E1; m&#x00E1;s adelante.</p>
</sec>
<sec id="sec2.2">
<label>2.2.</label><title>El placer sexual es independiente de la apariencia f&#x00ED;sica</title>
<p>La riqueza de recursos que acaba de comentarse de la que ha ido dot&#x00E1;ndonos nuestra evoluci&#x00F3;n como especie hace de nuestra sexualidad un valioso patrimonio que est&#x00E1; presente a lo largo de todo nuestro ciclo vital (con caracter&#x00ED;sticas y manifestaciones diferentes seg&#x00FA;n el momento evolutivo) y en todo tipo de personas.</p>
<p>Sin embargo, tambi&#x00E9;n aqu&#x00ED; la pornograf&#x00ED;a nos traslada una imagen distorsionada y empobrecida de la sexualidad humana. Los cuerpos tanto masculinos como femeninos que nos muestra encajan con los prototipos de belleza de cada sexo en grado superlativo; son cuerpos muy vistosos y, en el caso de las mujeres, si bien son cuerpos delgados, suelen tener grandes pechos, el pubis rasurado, etc. En lo que ata&#x00F1;e a los varones, adem&#x00E1;s de cuerpos musculosos y bien definidos, est&#x00E1;n dotados de penes grandes y con llamativas erecciones.</p>
<p>Esta persistencia de belleza estereotipada que se exhibe en la pornograf&#x00ED;a contribuye a que muchos chicos y chicas adolescentes terminen asociando sexualidad con tener cuerpos perfectos, con erecciones enormes y duraderas, con cuerpos y genitales sin rastro de vello y con realizar complejas posturas en la relaci&#x00F3;n coital. Se trata de expectativas que son muy dif&#x00ED;ciles de cumplir, lo que puede generar mucha inseguridad y debilitamiento de la autoestima. En el caso de las chicas, se trata de requisitos que se a&#x00F1;aden a la exigencia de belleza que ya reciben como mandato de g&#x00E9;nero, lo que est&#x00E1; llevando a que un n&#x00FA;mero demasiado grande de ellas se est&#x00E9; operando los pechos a edades muy tempranas, incluso antes de los 18 a&#x00F1;os, o que los problemas de autoestima corporal en chicas sean relativamente frecuentes. En cualquier caso, muchos y muchas adolescentes se debaten con el convencimiento interior de que no van a poder emular a esos modelos y, en consecuencia, van a tener una sexualidad &#x201C;de tercera&#x201D;, mucho menos satisfactoria y placentera. Algo a todas luces err&#x00F3;neo.</p>
</sec>
<sec id="sec2.3">
<label>2.3.</label><title>En la sexualidad humana tambi&#x00E9;n debe haber cierta dosis de control y reflexi&#x00F3;n</title>
<p>Efectivamente, con independencia de la urgencia del deseo, en los encuentros sexuales se ponen en marcha un n&#x00FA;mero importante de procesos cognitivos que implican, entre otros, planificaci&#x00F3;n (por ejemplo, &#x00BF;d&#x00F3;nde y c&#x00F3;mo? &#x00BF;qu&#x00E9; m&#x00E9;todo anticonceptivo utilizar?), memoria (c&#x00F3;mo no volver a repetir experiencias anteriores poco gratificantes o c&#x00F3;mo hacerlo para que los buenos recuerdos de otras se repitan), control (las cosas a menudo no suceden al ritmo que nos gustar&#x00ED;a y es mejor esperar), reflexi&#x00F3;n (&#x00BF;es conveniente plantear ahora un encuentro &#x00ED;ntimo o es mejor esperar a ver c&#x00F3;mo evoluciona esta relaci&#x00F3;n?), etc. Es decir, mucha de nuestra conducta sexual va precedida de una importante dosis de pensamiento y es conveniente que as&#x00ED; sea.</p>
<p>Sin embargo, como se argument&#x00F3; previamente estas capacidades est&#x00E1;n en pleno desarrollo durante la adolescencia. El &#x00F3;rgano biol&#x00F3;gico donde residen buena parte de esa evoluci&#x00F3;n, el cerebro, est&#x00E1; experimentando cambios que le van a dificultar hacer este trabajo de planificaci&#x00F3;n, control y reflexi&#x00F3;n de la manera en que probablemente podr&#x00E1; hacerlo unos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, ya como adulto.</p>
<p>Esos cambios en el cerebro se est&#x00E1;n produciendo en dos &#x00E1;mbitos que brevemente se comentan a continuaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="r7">Braams <italic>et al</italic>., 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r15">Fuhrmann <italic>et al</italic>., 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r30">Mills <italic>et al</italic>., 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r38">Oliva, 2013</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r41">Palacios, 2011</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r55">Spear, 2000</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r58">Wetherill &amp; Tapert, 2019</xref>).</p>
<p>Por un lado, el sistema mesol&#x00ED;mbico de recompensa o circuito del placer, encargado de que resulten placenteras actividades como una buena conversaci&#x00F3;n con amistades, la comida, el consumo de drogas y, c&#x00F3;mo no, el sexo. Es un sistema que se hiperactiva con la descarga hormonal que produce la pubertad, debido a que est&#x00E1; inervado por receptores de esteroides gonadales. Por otra parte, el sistema de control cognitivo (el c&#x00F3;rtex prefrontal) se desarrolla con la edad. Esta estructura regula nuestra racionalidad, la capacidad que tenemos para inhibir conductas impulsivas, para tomar decisiones valorando opciones, para tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos, nos permite reflexionar, pensar en las consecuencias de nuestros actos para nosotros mismos y para los dem&#x00E1;s, planificar, frenar impulsos o reflexionar antes de actuar. El c&#x00F3;rtex prefrontal sufre un fuerte desarrollo durante la primera mitad de la adolescencia, lo que permite a la chica o el chico adolescente utilizar plenamente buena parte de estas funciones cognitivas a partir de los 15-16 a&#x00F1;os. Sin embargo, su desarrollo contin&#x00FA;a hasta la tercera d&#x00E9;cada de la vida, fundamentalmente a trav&#x00E9;s de la mielinizaci&#x00F3;n tanto de la corteza prefrontal como de las v&#x00ED;as que la unen a otras &#x00E1;reas cerebrales, destacando el sistema mesol&#x00ED;mbico a los efectos de este texto.</p>
<p>Es decir, los a&#x00F1;os de la adolescencia vienen a coincidir con a&#x00F1;os en los que se produce una asincron&#x00ED;a entre los cambios hormonales (que empiezan y terminan antes, y act&#x00FA;an en el sistema mesol&#x00ED;mbico) y otros cambios neurol&#x00F3;gicos m&#x00E1;s lentos, de finalizaci&#x00F3;n m&#x00E1;s tard&#x00ED;a y situados principalmente en el c&#x00F3;rtex prefrontal. As&#x00ED;, la maquinaria que se encarga de reforzar las conductas placenteras y, por tanto, de aumentar la probabilidad de su repetici&#x00F3;n o realizaci&#x00F3;n (incluso cuando supone riesgos) es m&#x00E1;s precoz que la maquinaria cortical que debe controlar las consecuencias que pueden derivar de la conducta o el an&#x00E1;lisis en t&#x00E9;rminos de riesgo-beneficio. Dicho de otra manera, los mecanismos excitativos preceden a los inhibitorios.</p>
<p>Utilizando el s&#x00ED;mil de la bicicleta estropeada, que a veces utilizan los expertos en este campo (<xref ref-type="bibr" rid="r4">Bell &amp; McBride, 2010</xref>), lo que sucede es que el cerebro adolescente funciona como una bicicleta con problemas de dise&#x00F1;o, en el sentido de que tiene unos pedales muy potentes para coger velocidad, experimentar esa sensaci&#x00F3;n y disfrutarla al m&#x00E1;ximo, pero al mismo tiempo no tiene todav&#x00ED;a un manillar que permita elegir la direcci&#x00F3;n que m&#x00E1;s conviene o unos frenos que ayuden a regular la velocidad ante una situaci&#x00F3;n de peligro o cuando se ha llegado al destino.</p>
<p>Dos cuestiones quedar&#x00ED;an por destacar en este sentido: por un lado, que la pubertad precoz aumenta la asincron&#x00ED;a entre estos circuitos en la medida que la sobreexcitaci&#x00F3;n mesol&#x00ED;mbica se produce tambi&#x00E9;n precozmente.</p>
<p>Por otro, que el sistema mesol&#x00ED;mbico se hiperactiva en situaciones sociales y emocionales: la presencia de iguales y las situaciones con carga emocional potencian los efectos recompensantes de las conductas, incluidas las de riesgo (por ejemplo, en una tarea de simulaci&#x00F3;n de conducci&#x00F3;n de una moto, las &#x00E1;reas sociales y de recompensa se activan m&#x00E1;s cuando se va con un amigo o amiga detr&#x00E1;s, se muestran conexiones corticales menos eficientes, se percibe menos riesgo en las distintas situaciones de conducci&#x00F3;n que se presentan en diapositivas y la conducci&#x00F3;n es m&#x00E1;s arriesgada; Sabina-<xref ref-type="bibr" rid="r3">Baltruschat <italic>et al</italic>., 2021</xref>).</p>
<p>Pues bien, teniendo en cuenta todo lo anterior, &#x00BF;qu&#x00E9; se encuentra el chico o la chica adolescente en la pornograf&#x00ED;a? Sexo, una actividad ante la que siente curiosidad, que est&#x00E1; siendo objeto de su inter&#x00E9;s por primera vez en su vida, para la que su cuerpo se est&#x00E1; preparando y que es gratificante en s&#x00ED; misma. Ante la pornograf&#x00ED;a, en el cerebro adolescente puede ocurrir algo parecido a lo que es echar gasolina al fuego: una actividad gratificante en el momento en que las actividades placenteras son m&#x00E1;s recompensantes, y cuando es m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que aparezca un control cortical. Por este motivo, durante la adolescencia, el riesgo de que se inicie el h&#x00E1;bito de ver pornograf&#x00ED;a o, incluso, un comportamiento adictivo por la gratificaci&#x00F3;n inmediata que aporta (a menudo, adem&#x00E1;s, asociada a la masturbaci&#x00F3;n) es m&#x00E1;s elevado que en la adultez y lo es a&#x00FA;n m&#x00E1;s para quienes est&#x00E1;n inmersas o inmersos en una pubertad precoz.</p>
<p>El problema adicional es que, como iremos viendo, ese tiempo viendo pornograf&#x00ED;a cumple en muchos casos una funci&#x00F3;n &#x201C;educadora&#x201D;, en el sentido de que va moldeando la manera de entender, sentir y comportarse en relaci&#x00F3;n con la sexualidad en un momento, la adolescencia, que se considera una ventana de educaci&#x00F3;n privilegiada debido a la enorme plasticidad cerebral de estos a&#x00F1;os (<xref ref-type="bibr" rid="r15">Fuhrmann <italic>et al</italic>., 2015</xref>). Tambi&#x00E9;n sobre este asunto y la necesidad de aportar a la adolescencia otros escenarios en los que informarse, conocer y disfrutar la sexualidad desde una perspectiva saludable, se volver&#x00E1; m&#x00E1;s adelante.</p>
<p>Es importante, en cualquier caso, reflexionar en este punto que lo que acabamos de exponer es parte de la base biol&#x00F3;gica que puede ayudar a comprender los riesgos de ver pornograf&#x00ED;a en esta etapa. Sin embargo, no a todos ni a todas las adolescentes les resulta gratificante ver pornograf&#x00ED;a; tambi&#x00E9;n es importante tener en cuenta que hay muchas diferencias individuales en la capacidad cortical para controlar la conducta y que la educaci&#x00F3;n puede aumentar la capacidad cr&#x00ED;tica y ayudar en la toma de decisiones.</p>
</sec>
<sec id="sec2.4">
<label>2.4.</label><title>La sexualidad es asunto de uno, frecuentemente de dos, pero tambi&#x00E9;n puede haber m&#x00E1;s participantes</title>
<p>A partir de la pubertad, el organismo alcanza la madurez sexual (ya es posible la reproducci&#x00F3;n), los chicos y chicas adolescentes sienten la necesidad de buscar satisfacciones espec&#x00ED;ficamente sexuales y comienzan a consolidar su orientaci&#x00F3;n del deseo, de forma que se sentir&#x00E1; atra&#x00ED;do o atra&#x00ED;da por los est&#x00ED;mulos sexuales acordes con ese deseo. Es a partir de este momento cuando se trata de satisfacer el deseo sexual a trav&#x00E9;s de la autoestimulaci&#x00F3;n o en contacto con otras personas. Aunque lo m&#x00E1;s frecuente en los encuentros sexuales humanos es que sean de dos personas, hay encuentros con m&#x00E1;s de dos que pueden ser saludables, siempre y cuando est&#x00E9;n claramente presentes el acuerdo, el respeto y el placer compartido.</p>
<p>Sin embargo, la pornograf&#x00ED;a tambi&#x00E9;n muestra experiencias sexuales grupales en las que a menudo aparece una sola mujer con un grupo de hombres en situaciones donde la mujer es sometida, humillada y vejada. Puesto que el rol de la mujer en la pornograf&#x00ED;a ser&#x00E1; abordado m&#x00E1;s adelante, ahora interesa reflexionar en por qu&#x00E9; la actividad grupal puede captar especialmente la atenci&#x00F3;n de los y las adolescentes.</p>
<p>Estamos de nuevo ante un asunto muy significativo en la adolescencia, que es la importancia que tiene el grupo de iguales como agente socializador (<xref ref-type="bibr" rid="r8">Brown &amp; Larson, 2009</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r47">Rubin <italic>et al</italic>., 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r49">S&#x00E1;nchez-Queija &amp; S&#x00E1;nchez, 2015</xref>). El grupo de iguales es tan relevante a estas edades por el disfrute al que dan lugar las actividades con &#x00E9;l (habitualmente, de todas las actividades que el o la adolescente hace al cabo de un d&#x00ED;a, son las que realiza con su grupo de iguales las m&#x00E1;s gratificantes), porque genera una necesidad imperiosa de sentirse miembro de &#x00E9;l (los chicos y chicas hacen a veces &#x201C;lo que sea&#x201D; con tal de que el grupo les acepte) y de experimentar el sentimiento de pertenencia a ese colectivo; el grupo es relevante tambi&#x00E9;n por la importancia que tiene a la hora de validar el yo (es importante que el grupo reconozca, por ejemplo, que &#x201C;eres buena jugando al f&#x00FA;tbol&#x201D;) y, como se coment&#x00F3; en el punto anterior, por el papel que tiene como activador del circuito del placer (las actividades son m&#x00E1;s gratificantes cuando se realizan en grupo).</p>
<p>Todo esto puede hacer entender que las secuencias pornogr&#x00E1;ficas en las que se realiza sexo en grupo atraigan la atenci&#x00F3;n de la adolescencia e, incluso, que sirvan de inspiraci&#x00F3;n para llevar a cabo sucesos como los de las denominadas &#x201C;manadas&#x201D; que en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os aparecen en las noticias. Este fen&#x00F3;meno supone la agresi&#x00F3;n de un grupo de chicos a una chica y, sin embargo, el grupo y la sobreactivaci&#x00F3;n mesol&#x00ED;mbica son igual de importantes para chicas y para chicos. Por tanto, no puede explicarse ni por el desarrollo cerebral, que es normativo, ni por los tambi&#x00E9;n normativos cambios sociales en el grupo de amigos que se producen en la adolescencia, aunque ambas cuestiones aporten elementos a la explicaci&#x00F3;n de este fen&#x00F3;meno. Para su comprensi&#x00F3;n hace falta atender a m&#x00E1;s factores, entre los que se encuentra la elevada misoginia o la estructura patriarcal que a&#x00FA;n hoy permea nuestra sociedad y que se refleja claramente tambi&#x00E9;n en la pornograf&#x00ED;a. Continuaremos desarrollando parte de esta idea en el siguiente apartado.</p>
</sec>
<sec id="sec2.5">
<label>2.5.</label><title>Hombres y mujeres somos seres sexuados y con igual derecho al placer y al disfrute en los encuentros sexuales</title>
<p>Sin duda, la lucha del feminismo ha servido para ir creando una conciencia de que hombres y mujeres tenemos tambi&#x00E9;n en este campo, el de la sexualidad, igual derecho al placer en nuestras experiencias sexuales.</p>
<p>Sin embargo, la mayor parte de la pornograf&#x00ED;a nos muestra una cara de la sexualidad en las ant&#x00ED;podas de esta conciencia, ya que, por un lado, est&#x00E1; mayoritariamente orientada al placer masculino y, por otro, muestra roles extremadamente estereotipados en lo que ata&#x00F1;e al tratamiento del g&#x00E9;nero.</p>
<p>As&#x00ED;, por un lado, en la pornograf&#x00ED;a lo que prevalece es el placer y el orgasmo masculinos, de manera que las pr&#x00E1;cticas sexuales que se suceden est&#x00E1;n orientadas exclusivamente a esos fines. Por tanto, no es extra&#x00F1;o que el guion de una pel&#x00ED;cula pornogr&#x00E1;fica sea extremadamente simple: no hay preliminares o los preliminares son muy absurdos y directos, entr&#x00E1;ndose directamente en la relaci&#x00F3;n sexual; el &#x201C;nudo&#x201D; son felaciones o penetraciones, a menudo con posturas complejas poco placenteras si se dieran en la realidad, y el &#x201C;desenlace&#x201D; es la eyaculaci&#x00F3;n masculina, algo a lo que se dedica el detalle de los primeros planos y que ser&#x00E1; el objetivo final de todo el &#x201C;argumento&#x201D;.</p>
<p>Por otro lado, y en cuanto al tratamiento del g&#x00E9;nero, en la pornograf&#x00ED;a los roles que despliegan hombres y mujeres en las diferentes secuencias est&#x00E1;n extremadamente estereotipados. Ellos se muestran como activos, exhibiendo un deseo y una disponibilidad sexual permanentes, son los que llevan la iniciativa, se muestran como dominantes (hasta el punto de que pueden adoptar formas violentas) y, como consecuencia de esta visi&#x00F3;n coitoc&#x00E9;ntrica y faloc&#x00E9;ntrica que predomina, lo que importa en las tomas es el tama&#x00F1;o y la funcionalidad del pene. Por su parte, ellas se muestran en un rol de subordinadas, sumisas y su placer es absolutamente irrelevante y, a menudo, claramente fingido.</p>
<p>Es evidente, por tanto, que los modelos de comportamiento sexual que llegan a los y las adolescentes a trav&#x00E9;s de la pornograf&#x00ED;a no se corresponden con los de una sexualidad saludable, basada en el respeto y consideraci&#x00F3;n al placer de la otra persona y en la igualdad entre hombres y mujeres, que deber&#x00ED;an ser los principios que guiaran la sexualidad del siglo <sc>xxi</sc>.</p>
</sec>
<sec id="sec2.6">
<label>2.6.</label><title>Los encuentros sexuales implican normas y valores morales: deben ser deseados y consentidos por todos sus protagonistas</title>
<p>La sexualidad implica normas y valores morales (<xref ref-type="bibr" rid="r26">L&#x00F3;pez, 2015</xref>). Los derechos humanos de las personas que participan en el encuentro sexual no son una cuesti&#x00F3;n m&#x00E1;s que tener en cuenta, sino un aspecto central de la relaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="r57">United Nations Population Fund, 2014</xref>). Por eso, un principio de la sexualidad saludable es que debemos saber comunicar c&#x00F3;mo queremos relacionarnos y respetar los l&#x00ED;mites que plantee la otra persona. Contar con el consentimiento de la otra parte es b&#x00E1;sico y se debe tener en cuenta que dicho consentimiento puede ser revocado en el momento en el que alguna acci&#x00F3;n no resulte agradable.</p>
<p>En la pornograf&#x00ED;a, como se dec&#x00ED;a en el punto anterior, es indiferente el deseo de la mujer, los protagonistas act&#x00FA;an de manera mec&#x00E1;nica, como si les moviera un deseo constante y una disponibilidad absoluta, con lo que se invisibiliza el tema del consentimiento; es m&#x00E1;s, cuando en alg&#x00FA;n caso la mujer se muestra reticente a realizar una felaci&#x00F3;n o un coito, finalmente se demuestra que el &#x201C;no&#x201D; del inicio finalmente era un &#x201C;s&#x00ED;&#x201D;, con lo que se legitima la insistencia del var&#x00F3;n para que la mujer acceda. Es tan indiferente lo que pueda sentir u opinar la mujer que en ocasiones incluso pueden aparecer bajo los efectos del alcohol u otras drogas o dormidas, todas ellas situaciones que hacen imposible la existencia de consentimiento y que nos recuerdan las noticias de violaciones con sumisi&#x00F3;n qu&#x00ED;mica que a veces encontramos en los medios de comunicaci&#x00F3;n.</p>
<p>No hace faltar remontarnos a la pornograf&#x00ED;a para encontrar manifestaciones cotidianas que revelan un sustrato cultural com&#x00FA;n que relativiza el valor del consentimiento. As&#x00ED;, hay un conjunto de valores que, aunque afortunadamente, ya no son dominantes, siguen estando presentes entre nosotros. Por ejemplo, la idea que considera que las chicas pierden el derecho a decir no una vez que se han superado ciertos l&#x00ED;mites porque un encuentro sexual, una vez comenzado, tiene que completarse y ella lo habr&#x00ED;a provocado. Para los chicos, en cambio, se considera que tienen adquirido ese derecho y que no pueden controlarse.</p>
<p>A menudo queremos creer que una vez conseguido un determinado estado de opini&#x00F3;n que implica avances en sensibilidad hacia derechos c&#x00ED;vicos y convivencia social, solo queda mejorar y que no hay opci&#x00F3;n para volver atr&#x00E1;s. Sin embargo, tristemente no es as&#x00ED;. Viene bien en este momento mostrar los resultados del Bar&#x00F3;metro de Opini&#x00F3;n de la Infancia y la Adolescencia (<xref ref-type="bibr" rid="r5">Bello <italic>et al</italic>., 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r44">Rivera <italic>et al</italic>., 2022</xref>). El Bar&#x00F3;metro OPINA trabaja con adolescentes de 11 a 18 a&#x00F1;os y se interesa, entre otros asuntos, por sus preocupaciones, opiniones y valoraciones sobre diferentes asuntos pol&#x00ED;ticos y sociales. En 2020 participaron m&#x00E1;s de 8000 adolescentes. Al comparar diferentes ediciones del estudio, se ha encontrado que, en un periodo de tiempo tan corto como de solo tres a&#x00F1;os, ha aumentado la distancia que los adolescentes varones muestran hacia el feminismo y ha disminuido la preocupaci&#x00F3;n por la violencia de g&#x00E9;nero. Estos resultados del Bar&#x00F3;metro OPINA (con adolescentes de 11 a 18 a&#x00F1;os) coinciden con los del Bar&#x00F3;metro Juventud y G&#x00E9;nero de la FAD (<xref ref-type="bibr" rid="r45">Rodr&#x00ED;guez <italic>et al</italic>., 2021</xref>), realizado con adolescentes y j&#x00F3;venes de 15 a 29 a&#x00F1;os. As&#x00ED;, por ejemplo, se se&#x00F1;ala que m&#x00E1;s de 7 de cada 10 mujeres j&#x00F3;venes consideran que las desigualdades de g&#x00E9;nero son elevadas en Espa&#x00F1;a, frente a solo 4 de cada 10 hombres. Adem&#x00E1;s, detectaron un incremento en el porcentaje de chicos que negaron la existencia de la violencia de g&#x00E9;nero o que le restaron importancia: desde 2017 a 2021, el porcentaje que piensa as&#x00ED; se ha duplicado y se sit&#x00FA;a en el 20%; es decir, uno de cada cinco adolescentes y j&#x00F3;venes varones de 15 a 29 a&#x00F1;os cree que la violencia de g&#x00E9;nero no existe y que es solo un &#x201C;invento ideol&#x00F3;gico&#x201D;. Sin duda, son datos preocupantes y que muestran un peligro de involuci&#x00F3;n en lo que ata&#x00F1;e al reconocimiento de derechos de igualdad y equidad entre hombres y mujeres.</p>
</sec>
<sec id="sec2.7">
<label>2.7.</label><title>El placer sexual se experimenta a trav&#x00E9;s de m&#x00FA;ltiples formas</title>
<p>La breve excursi&#x00F3;n que hicimos en el primer punto de la mano de la paleontolog&#x00ED;a y la psicolog&#x00ED;a evolucionista nos sirvi&#x00F3; para mostrar la sofisticaci&#x00F3;n de la sexualidad humana e invit&#x00F3; a pensar en la cantidad de recursos para experimentar placer con que contamos, desde los m&#x00E1;s reflejos, a los asociados a los sentidos (vista, o&#x00ED;do, olfato, gusto y, especialmente, el tacto), a la imaginaci&#x00F3;n o al lenguaje. Sin embargo, a lo largo de estas p&#x00E1;ginas se ha hecho referencia a la pobreza de recursos para el placer que suele mostrarse en la pornograf&#x00ED;a, centrada pr&#x00E1;cticamente en coitos o felaciones a varones.</p>
<p>&#x00BF;Qu&#x00E9; se sabe sobre el comportamiento sexual de los y las adolescentes? Puesto que en este tema se dispone de datos fiables, a continuaci&#x00F3;n se le dedica un cierto espacio a analizarlos.</p>
<p>Para ello, se acude a continuaci&#x00F3;n a los datos disponibles del estudio <italic>Health Behaviour in School-aged Children</italic> (HBSC) (<xref ref-type="bibr" rid="r22">Inchley <italic>et al</italic>., 2020</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r31">Moreno <italic>et al</italic>., 2020a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="r32">2020b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="r33">2020c</xref>). El HBSC es un estudio colaborador de la OMS, en el que participan en la actualidad m&#x00E1;s de 50 pa&#x00ED;ses y se realiza cada cuatro a&#x00F1;os desde los a&#x00F1;os 80. Su objetivo es el estudio de los estilos de vida, la calidad de los contextos de desarrollo y el bienestar y ajuste personal de la poblaci&#x00F3;n adolescente escolarizada de 11, 13 y 15 a&#x00F1;os. En su edici&#x00F3;n de 2018 participaron m&#x00E1;s de 40 000 adolescentes espa&#x00F1;oles de 11 a 18 a&#x00F1;os, ya que en nuestro pa&#x00ED;s se ampl&#x00ED;a la muestra hasta la mayor&#x00ED;a de edad, con muestras representativas de todas las comunidades aut&#x00F3;nomas (en el caso de Andaluc&#x00ED;a, participaron 3071 adolescentes). A continuaci&#x00F3;n, se presentan resultados de la edici&#x00F3;n de 2018 (en breve se har&#x00E1;n p&#x00FA;blicos los resultados de 2022) referidos a la conducta sexual, asunto por el que se pregunt&#x00F3; solo a adolescentes a partir de 15 a&#x00F1;os.</p>
<p>Como se aprecia en la <xref ref-type="fig" rid="f1">Figura 1</xref>, en torno a una cuarta parte de los y las adolescentes de 15-16 a&#x00F1;os ha mantenido relaciones sexuales coitales y a los 17-18 a&#x00F1;os lo manifiesta casi la mitad de ellos y ellas. Estos porcentajes son muy similares en el caso de Andaluc&#x00ED;a (v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="r33">Moreno <italic>et al</italic>., 2020c</xref>; Moreno <italic>et al</italic>., en prensa).</p>
<fig id="f1" position="float" fig-type="figure"><label>Figura 1</label><caption><p>Porcentaje de chicos y chicas de 15 a&#x00F1;os o m&#x00E1;s que dice haber mantenido relaciones sexuales coitales</p></caption><graphic xlink:href="Images/Fig_01.jpg"></graphic>
<attrib><bold>Nota.</bold> Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="r31">Moreno <italic>et al</italic>. (2020a)</xref></attrib></fig>
<p>Como suele ocurrir con este tipo de resultados, a algunas personas les parecer&#x00E1;n porcentajes bajos y para otras ser&#x00E1;n altos. Pero es importante tener en cuenta estos resultados para los siguientes apartados que se presentan a continuaci&#x00F3;n, donde se muestra que el coito no es precisamente la actividad m&#x00E1;s placentera para las mujeres, y m&#x00E1;s si se trata de adolescentes que est&#x00E1;n familiariz&#x00E1;ndose con las nuevas sensaciones que experimenta su cuerpo en los encuentros sexuales.</p>
</sec>
<sec id="sec2.8">
<label>2.8.</label><title>Los encuentros sexuales deben ser placenteros para todas las personas que los protagonizan</title>
<p>Continuando con los resultados del Estudio HBSC, uno de los hallazgos encontrados es que, al tratar de explicar qu&#x00E9; variables referidas a estilos de vida se asocian al bienestar emocional de los y las adolescentes, se encontr&#x00F3; que, para los varones de 17 a&#x00F1;os, sentirse f&#x00ED;sicamente activos y haber tenido relaciones sexuales coitales actuaban claramente asociados al bienestar. Sin embargo, en las chicas a los 15 a&#x00F1;os, lo que se encontr&#x00F3; es que haber tenido relaciones sexuales coitales se asociaba con niveles m&#x00E1;s bajos de bienestar emocional (<xref ref-type="bibr" rid="r42">Ramos, 2010</xref>).</p>
<p>Estos resultados hacen pensar que precisamente el coito no es la pr&#x00E1;ctica sexual que da lugar a m&#x00E1;s placer o el que se adecua mejor al placer y a la sexualidad de las mujeres, y m&#x00E1;s a estas edades en las que las chicas est&#x00E1;n aprendiendo a conocer su cuerpo y su respuesta al placer en los encuentros sexuales. De hecho, parece que las mujeres y los hombres tienen diferente forma de entender la sexualidad; en el caso femenino, m&#x00E1;s asociada a los afectos y en el masculino, al acto en s&#x00ED; mismo (<xref ref-type="bibr" rid="r25">L&#x00F3;pez <italic>et al</italic>., 2011</xref>). Igualmente, no debemos descartar tambi&#x00E9;n que sobre ellas recaer&#x00E1; m&#x00E1;s la preocupaci&#x00F3;n de un embarazo, lo que puede restar satisfacci&#x00F3;n a la relaci&#x00F3;n, como se ver&#x00E1; en el siguiente punto.</p>
<p>&#x00BF;Por qu&#x00E9;, entonces, las chicas se implican en pr&#x00E1;cticas sexuales que no les aportan placer? Una posible respuesta es que, con bastante probabilidad, est&#x00E1;n respondiendo m&#x00E1;s al deseo del otro que al propio porque hay todo un marco cultural que empuja a las mujeres a renunciar a deseos personales en beneficio del var&#x00F3;n, y m&#x00E1;s en el terreno sexual, donde tradicionalmente la mujer ha tenido poco que decir (reflejo de ello son los modelos de hombres y mujeres que aparecen en la pornograf&#x00ED;a). Es decir, los y las adolescentes, evidentemente, no solo se nutren de la pornograf&#x00ED;a, sino que lo hacen tambi&#x00E9;n de contenidos culturales que enra&#x00ED;zan en un sustrato de valores com&#x00FA;n. Y en ese sustrato de valores est&#x00E1;n, por ejemplo, los &#x201C;mitos del amor rom&#x00E1;ntico&#x201D;, un conjunto de creencias sobre las relaciones de pareja que est&#x00E1; en la base de que muchas chicas acepten y se sometan a los deseos de sus parejas e incluso al maltrato (<xref ref-type="bibr" rid="r17">Fundaci&#x00F3;n Mujeres, 2011</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r48">Ruiz-Repullo, 2016</xref>). Entre los mitos, &#x201C;creer que, cuando se ama de verdad, el otro debe ser lo fundamental en tu vida&#x201D;, &#x201C;la atribuci&#x00F3;n de la felicidad a la capacidad de dar la felicidad al otro&#x201D; o la &#x201C;falacia de la entrega total&#x201D; son buenos ejemplos en lo que se est&#x00E1; analizando ahora. Los resultados de un estudio reciente (<xref ref-type="bibr" rid="r14">D&#x00ED;az-Aguado <italic>et al</italic>., 2021</xref>), realizado con chicas de 14 a 20 a&#x00F1;os, vendr&#x00ED;an a confirmar estas sospechas, ya que encontr&#x00F3; que el 11,1% reconoci&#x00F3; haberse &#x201C;sentido presionada para situaciones de tipo sexual en las que no quer&#x00ED;a participar&#x201D;. Por su parte, <xref ref-type="bibr" rid="r10">Collins <italic>et al</italic>. (2009)</xref> indicaron que las chicas se implican en encuentros sexuales coitales para no perder a la pareja o por dificultad para expresar sus propios deseos y necesidades en la relaci&#x00F3;n.</p>
</sec>
<sec id="sec2.9">
<label>2.9.</label><title>La sexualidad saludable hace hincapi&#x00E9; en el bienestar y la salud y, entre otras cosas, en la prevenci&#x00F3;n de embarazos y de infecciones de transmisi&#x00F3;n sexual</title>
<p>La sexualidad saludable (<xref ref-type="bibr" rid="r21">Harden, 2014</xref>) es aquella que, siguiendo la definici&#x00F3;n de salud de la OMS, contribuye al bienestar de la persona y, por tanto, debe estar exenta, entre otras cosas, de la preocupaci&#x00F3;n y el riesgo de un embarazo no deseado o de contraer una infecci&#x00F3;n de transmisi&#x00F3;n sexual.</p>
<p>Afortunadamente, son del pasado los tiempos en que el uso de m&#x00E9;todos anticonceptivos (y, en particular, de preservativos) era ilegal en nuestro pa&#x00ED;s. Hoy existe en el mercado una variedad de productos que ayudan a tomar medidas eficaces contra estos riesgos. Sin embargo, muchos de nuestros y nuestras adolescentes no saben c&#x00F3;mo acceder a ellos, o se sienten inseguros para hacerlo o no saben c&#x00F3;mo utilizarlos. En este sentido, en casi ninguna escena de cama de una pel&#x00ED;cula convencional y, por supuesto, pornogr&#x00E1;fica se ofrecen modelos acerca de cu&#x00E1;ndo y c&#x00F3;mo introducir el uso del preservativo en medio de la excitaci&#x00F3;n de un encuentro sexual, de manera que el mensaje que se puede estar transmitiendo con estas pel&#x00ED;culas es de normalizaci&#x00F3;n de pr&#x00E1;cticas sexuales de riesgo.</p>
<p>Hace unos 35 a&#x00F1;os que se puso en marcha en nuestro pa&#x00ED;s una campa&#x00F1;a publicitaria con la que se pretend&#x00ED;a que los y las adolescentes utilizaran el preservativo en sus relaciones sexuales. La campa&#x00F1;a, adem&#x00E1;s de ser un esc&#x00E1;ndalo en su momento (<xref ref-type="bibr" rid="r12">Corroto, 2019</xref>), fue exitosa y permiti&#x00F3; que nuestro pa&#x00ED;s haya estado entre los primeros pa&#x00ED;ses europeos en el uso de este recurso. Lo que nos encontramos hoy en d&#x00ED;a es que va descendiendo su uso a favor de la p&#x00ED;ldora anticonceptiva, que, efectivamente, previene embarazos, pero no previene infecciones de transmisi&#x00F3;n sexual. Las figuras que se presentan a continuaci&#x00F3;n lo muestran.</p>
<p>Como se aprecia en la <xref ref-type="fig" rid="f2">Figura 2</xref>, un 16% de adolescentes corrieron riesgo de embarazo en el &#x00FA;ltimo encuentro sexual al no haber utilizado ning&#x00FA;n m&#x00E9;todo anticonceptivo seguro (por ejemplo, los datos espec&#x00ED;ficos de Andaluc&#x00ED;a revelan que un 13% utiliz&#x00F3; la &#x201C;marcha atr&#x00E1;s&#x201D;). Por su parte, la <xref ref-type="fig" rid="f3">Figura 3</xref> pone de manifiesto que el 25% de los y las adolescentes corrieron riesgo de contraer una infecci&#x00F3;n de transmisi&#x00F3;n sexual en el &#x00FA;ltimo encuentro sexual en 2018.</p>
<fig id="f2" position="float" fig-type="figure"><label>Figura 2</label><caption><p>Porcentaje de adolescentes espa&#x00F1;oles que en cada una de las ediciones del estudio HBSC ha usado m&#x00E9;todos seguros (1) para prevenir embarazos versus quienes han usado m&#x00E9;todos inseguros (2)</p></caption><graphic xlink:href="Images/Fig_02.jpg"></graphic>
<attrib>(1) M&#x00E9;todos seguros para prevenir embarazos: preservativo, p&#x00ED;ldora, combinaci&#x00F3;n de preservativo y p&#x00ED;ldora, y otros m&#x00E9;todos anticonceptivos (DIU, hormonales, etc.)</attrib>
<attrib>(2) M&#x00E9;todos no seguros para prevenir embarazos: no usar ning&#x00FA;n m&#x00E9;todo, &#x201C;marcha atr&#x00E1;s&#x201D;</attrib>
<attrib><bold>Nota.</bold> Estos porcentajes han sido calculados considerando &#x00FA;nicamente al total de adolescentes de 15 a 18 a&#x00F1;os que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="r31">Moreno <italic>et al</italic>. (2020a)</xref></attrib></fig>
<fig id="f3" position="float" fig-type="figure"><label>Figura 3</label><caption><p>Porcentaje de adolescentes espa&#x00F1;oles que en cada una de las ediciones del estudio HBSC ha usado m&#x00E9;todos seguros (1) para prevenir infecciones de transmisi&#x00F3;n sexual (adem&#x00E1;s de embarazos) versus quienes han usado m&#x00E9;todos inseguros (2)</p></caption><graphic xlink:href="Images/Fig_03.jpg"></graphic>
<attrib>(1) M&#x00E9;todos seguros para prevenir tanto embarazos como enfermedades de transmisi&#x00F3;n sexual: preservativo, combinaci&#x00F3;n de preservativo y p&#x00ED;ldora.</attrib>
<attrib>(2) M&#x00E9;todos no seguros para prevenir enfermedades de transmisi&#x00F3;n sexual: no usar ning&#x00FA;n m&#x00E9;todo, usar la &#x201C;marcha atr&#x00E1;s&#x201D;, la p&#x00ED;ldora u otros m&#x00E9;todos anticonceptivos (DIU, hormonales, etc.).</attrib>
<attrib><bold>Nota.</bold> Estos porcentajes han sido calculados considerando &#x00FA;nicamente al total de adolescentes de 15 a 18 a&#x00F1;os que ha mantenido relaciones sexuales coitales. Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="r31">Moreno <italic>et al</italic>. (2020a)</xref></attrib></fig>
<p>Siguiendo con los resultados obtenidos en el Estudio HBSC, brevemente se presentan a continuaci&#x00F3;n otras dos consecuencias de no usar m&#x00E9;todos anticonceptivos eficaces: el uso de la p&#x00ED;ldora &#x201C;del d&#x00ED;a despu&#x00E9;s&#x201D; y la experiencia de haber tenido alg&#x00FA;n embarazo. Pero antes de mostrar los resultados de este apartado, debe precisarse que los porcentajes se han calculado considerando solo a las mayores de 15 a&#x00F1;os que dicen haber tenido relaciones sexuales coitales y, en este caso, adem&#x00E1;s, solo se tienen en cuenta las respuestas de las chicas.</p>
<p>As&#x00ED;, del total de chicas adolescentes que ha mantenido relaciones sexuales coitales alguna vez en su vida, se analiza si han estado embarazadas o no en alg&#x00FA;n momento. Se encuentra que, en 2018, el 3,6% de las chicas de 15 a 18 a&#x00F1;os que dice haber tenido relaciones sexuales coitales reconoce que ha estado alguna vez embarazada (en Andaluc&#x00ED;a se encuentra un valor muy parecido, 3,7%). Este porcentaje representa el 1,12% de las chicas de 15 a 18 a&#x00F1;os de la muestra total espa&#x00F1;ola.</p>
<p>Por otro lado, en 2018 el 31,7% de las adolescentes informaron haber usado la p&#x00ED;ldora &#x201C;del d&#x00ED;a despu&#x00E9;s&#x201D; (en Andaluc&#x00ED;a fue el 27,8%), lo que representa el 9,7% del total de chicas adolescentes de 15 a 18 a&#x00F1;os.</p>
<p>De nuevo, son resultados que invitan a la reflexi&#x00F3;n.</p>
</sec>
</sec>
<sec id="sec3" sec-type="other3">
<label>3.</label><title>Conclusi&#x00F3;n: el papel de la familia, la escuela y las administraciones</title>
<p>En las p&#x00E1;ginas previas se han presentado diferentes riesgos posibles asociados al acceso a la pornograf&#x00ED;a de nuestros y nuestras menores. No obstante, con todo lo expuesto hasta el momento, no se debe caer en la simpleza de culpar al porno, por ejemplo, de la existencia de las conocidas como &#x201C;manadas&#x201D; (violaciones en grupo), ni de las violaciones con sumisi&#x00F3;n qu&#x00ED;mica, tampoco de que el coito sea una pr&#x00E1;ctica muy presente en los encuentros sexuales de los y las adolescentes, el descenso del uso del preservativo, la normalizaci&#x00F3;n de las pr&#x00E1;cticas de riesgo, el incremento de las infecciones de transmisi&#x00F3;n sexual, la banalizaci&#x00F3;n de las relaciones sexuales, la idea de que no se es lo suficientemente atractivo/a, que el placer de la mujer en los encuentros sexuales es secundario o que el consentimiento del otro/a es algo balad&#x00ED; y artificioso.</p>
<p>Lo que parece indicar la evidencia trasversal de la que disponemos, es que tanto los riesgos comentados como la propia pornograf&#x00ED;a beben de la misma fuente de representaciones sociales (<xref ref-type="bibr" rid="r35">Moscovici, 2000</xref>) en las que es posible encontrar una buena dosis de misoginia y desvalorizaci&#x00F3;n de lo que tiene que ver con la mujer y lo femenino. Ciertamente, lo que hace la pornograf&#x00ED;a es reforzar y amplificar esas creencias utilizando recursos muy seductores y eficaces. Es decir, la misma misoginia que est&#x00E1; latente en nuestra sociedad es la que inspira tanto un guion pornogr&#x00E1;fico en el que un grupo de hombres eyacula sobre la boca de una mujer de manera humillante como lo que lleva a un grupo de varones a violar a una chica sin considerar su sufrimiento. Y, este hecho es uno de los que, probablemente, est&#x00E1; en la base de que la pornograf&#x00ED;a sea mucho m&#x00E1;s consumida por chicos que por chicas. Es verdad que debemos trabajar para que los menores no accedan a la pornograf&#x00ED;a, pero el esfuerzo importante debe ponerse en educar a nuestros ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as en el respeto a los dem&#x00E1;s, y en que hombres y mujeres sean considerados en el mismo plano de igualdad y con derecho a id&#x00E9;nticos cuidados, y en hacerlo desde muy pronto, desde el principio.</p>
<p>Creemos haber dado argumentos tambi&#x00E9;n para concluir que, por supuesto, la pornograf&#x00ED;a no es una herramienta educativa, es una ficci&#x00F3;n y, como se ha ido viendo a lo largo de estas p&#x00E1;ginas, ofrece una visi&#x00F3;n muy distorsionada y sesgada de lo que es la sexualidad humana. Como dice una experta en estos temas, <xref ref-type="bibr" rid="r46">Rodr&#x00ED;guez-Su&#x00E1;rez (2020</xref>, p. 31), autora de una gu&#x00ED;a que es un muy buen ejemplo de educaci&#x00F3;n sexual para adolescentes, &#x201C;a nadie se le ocurrir&#x00ED;a aprender a conducir conduciendo coches de carreras o viendo coches de competiciones de carreras&#x201D;.</p>
<p>Es evidente que hay que tomar medidas. Y no basta con decir &quot;el acceso a la pornograf&#x00ED;a a menores de edad se deber&#x00ED;a prohibir&quot; porque, de hecho, ya est&#x00E1; prohibido y as&#x00ED; lo establece el art&#x00ED;culo 186 del C&#x00F3;digo Penal:</p>
<p>El que, por cualquier medio directo, vendiere, difundiere o exhibiere material pornogr&#x00E1;fico entre menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protecci&#x00F3;n, ser&#x00E1; castigado con la pena de prisi&#x00F3;n de seis meses a un a&#x00F1;o o multa de 12 a 24 meses.</p>
<p>Por tanto, son otras medidas las que deben implementarse.</p>
<p>Sin duda, los profesionales expertos en inform&#x00E1;tica deber&#x00E1;n aconsejar sobre c&#x00F3;mo tomar medidas que ayuden a controlar con barreras inform&#x00E1;ticas el acceso de los menores a Internet, pero a nosotras nos corresponde poner el &#x00E9;nfasis en la necesidad de una verdadera educaci&#x00F3;n sexual (<xref ref-type="bibr" rid="r27">L&#x00F3;pez, 2020</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="r28">2022</xref>). En ello nos detenemos brevemente a continuaci&#x00F3;n.</p>
<p>Por un lado, hay una parte esencial de la intervenci&#x00F3;n que corresponde a las familias. Ellas son las que deben aprender a usar la activaci&#x00F3;n del control parental en las pantallas que tengan conexi&#x00F3;n a Internet y a las que accedan las y los menores, a ellas les corresponde retrasar todo lo posible la edad a la que sus hijas e hijos tengan un m&#x00F3;vil, en establecer normas de uso de todos los aparatos con conexi&#x00F3;n a Internet (por ejemplo, &#x201C;los m&#x00F3;viles no deben estar en la mesa mientras se come&#x201D; o &#x201C;deben estar fuera del dormitorio durante la noche&#x201D;), etc.</p>
<p>Pero el papel de la familia va m&#x00E1;s all&#x00E1; y el proceso requerir&#x00E1; que padres y madres se informen (ver, por ejemplo, el recurso &#x201C;Ventana abierta a la familia&#x201D; creado desde la Consejer&#x00ED;a de Salud y Consumo de la Junta de Andaluc&#x00ED;a). As&#x00ED;, por ejemplo, deben saber que la sexualidad comienza a manifestarse desde muy pronto, en los primeros a&#x00F1;os de vida, cuando los ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as empiezan a tomar conciencia de su rol, a preferir unas ropas, juguetes o actividades frente a otros, a interesarse por temas sexuales, a hacer preguntas sobre las diferencias que observan, sobre la reproducci&#x00F3;n, a explorarse; pronto tambi&#x00E9;n aparecen los deseos y fantas&#x00ED;as sexuales que se especifican y consolidan en la pubertad. Igualmente, deben saber que ya en las relaciones de apego que los ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as establecen en los primeros a&#x00F1;os de vida, habitualmente con las madres y padres, aprenden cosas sobre sexualidad. Aprenden, por ejemplo, a comunicarse de forma &#x00ED;ntima y desformalizada (a hablarse y sonre&#x00ED;rse en distancia muy corta, a besarse y chuparse, a emitirse sonidos llenos de cari&#x00F1;o, etc.), a usar y comprender el significado de las emociones, a hacer saber sus necesidades y solicitar de los dem&#x00E1;s que sean satisfechas, a saber satisfacer las de los dem&#x00E1;s, a tocar y ser tocado... todo ello es clave en el buen desempe&#x00F1;o de otras relaciones que se establecer&#x00E1;n despu&#x00E9;s, entre ellas las sexuales. El papel de la familia es fundamental tambi&#x00E9;n para que ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as construyan una relaci&#x00F3;n sana con su propio cuerpo, con sus sensaciones y con su apariencia, as&#x00ED; como a respetar la diversidad en las orientaciones del deseo.</p>
<p>Por tanto, la educaci&#x00F3;n sexual y afectiva empieza pronto y de muy diversas maneras. As&#x00ED;, aunque nunca es tarde para el di&#x00E1;logo, la educaci&#x00F3;n sexual no consiste en sentarse con el chico o la chica adolescente a hablar &quot;de hombre a hombre&quot; o &quot;de mujer a mujer&quot; o &quot;de las cosas de la vida&quot;. Educaci&#x00F3;n sexual es todo: desde la omisi&#x00F3;n y el no hablar de sexo, hasta que a trav&#x00E9;s del lenguaje gestual (sonrisas, gestos, miradas) y de la palabra est&#x00E1;n reforzando, extinguiendo o castigando ciertas conductas, actitudes, juegos, opiniones, etc., dando sentido al proceso de educaci&#x00F3;n sexual incidental dentro del marco de la familia. Adem&#x00E1;s, padres y madres tambi&#x00E9;n son modelos y lo son a trav&#x00E9;s de los comportamientos y actitudes que impregnan la vida cotidiana de las familias; por ejemplo, a trav&#x00E9;s de c&#x00F3;mo afrontan los roles de g&#x00E9;nero o de c&#x00F3;mo se relacionan como pareja.</p>
<p>Probablemente, como consecuencia de la educaci&#x00F3;n sexual que hemos recibido las personas adultas, muchos padres y madres muestran su oposici&#x00F3;n o desconfianza a que sus hijos e hijas reciban educaci&#x00F3;n sexual en el colegio. Con bastante probabilidad, lo que est&#x00E1; en la cabeza de esos padres y madres es, precisamente, esa idea de la sexualidad como sin&#x00F3;nimo de genitalidad de la que hemos hablado en varias ocasiones en estas p&#x00E1;ginas. A estos padres y madres habr&#x00ED;a que decirles, en primer lugar, que lo que se est&#x00E1; defendiendo aqu&#x00ED;, tanto en la familia como en la escuela, es un modelo de educaci&#x00F3;n sexual hol&#x00ED;stica, que aborde todos los componentes de la sexualidad que fueron mencionados al inicio de estas p&#x00E1;ginas adaptados en cada caso a la edad de los ni&#x00F1;os, ni&#x00F1;as y adolescentes, un modelo que les aporte una informaci&#x00F3;n sin prejuicios, cient&#x00ED;ficamente correcta y que les ayude a desarrollar las habilidades necesarias para actuar en funci&#x00F3;n de esta informaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="r39">OMS, 2010</xref>). En segundo lugar, a los padres y madres que muestran recelo a que sus hijos e hijas reciban la formaci&#x00F3;n sexual en la escuela que se comentar&#x00E1; a continuaci&#x00F3;n, habr&#x00ED;a que hacerles ver lo inc&#x00F3;modo que, a buen seguro, es para ellos y ellas tratar estos temas expl&#x00ED;citamente (respondiendo a las preguntas concretas que los y las adolescentes desean que se les responda), que a menudo no saben c&#x00F3;mo hacerlo y que, en la mayor parte de los casos, cuando argumentan &#x201C;la educaci&#x00F3;n sexual corresponde a las familias&#x201D;, en realidad lo que est&#x00E1;n diciendo es que las cosas funcionen como funcionaron en la infancia y adolescencia de estos padres y madres; o sea, silencio dentro de la familia y que cada uno/a vaya aprendiendo con lo que la vida le ponga por delante. Pero sabemos que la vida ya no es como era hace 30 o 40 a&#x00F1;os.</p>
<p>En esta coyuntura, el sistema educativo se presenta como el contexto id&#x00F3;neo para complementar la educaci&#x00F3;n sexual recibida en la familia y para hacerlo desde muy pronto. Esta idea no es, en absoluto, algo nuevo ni revolucionario. A finales del siglo <sc>xx</sc>, la UNESCO encarg&#x00F3; a Jacques Delors un informe en el que se deb&#x00ED;an sentar las bases de lo que deber&#x00ED;a ser la educaci&#x00F3;n del siglo <sc>xxi</sc> (<xref ref-type="bibr" rid="r13">Delors <italic>et al</italic>.,1996</xref>). En dicho informe se concluye que la educaci&#x00F3;n deber&#x00E1; procurar cuatro aprendizajes fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. Es decir, lejos de quedarse en que la escuela tendr&#x00ED;a que centrarse en la transmisi&#x00F3;n de conocimientos formales, en dicho informe se hizo hincapi&#x00E9; en algo de lo que hac&#x00ED;a tiempo se ven&#x00ED;a hablando, que el sistema educativo deb&#x00ED;a asumir la formaci&#x00F3;n del individuo como persona, en su conjunto, y como ciudadano o ciudadana. Aprender a ser y aprender a vivir juntos recogen lo que tradicionalmente se ven&#x00ED;a denominando &#x201C;educaci&#x00F3;n en valores&#x201D;.</p>
<p>En la actualidad, contamos con excelentes gu&#x00ED;as para utilizar en la escuela que abordan directamente el tema de la pornograf&#x00ED;a (por ejemplo, <xref ref-type="bibr" rid="r16">Fundaci&#x00F3;n ANAR, 2023</xref>; Rodr&#x00ED;guez- Su&#x00E1;rez, 2020; <xref ref-type="bibr" rid="r50">Save the Children, 2020</xref>), de la educaci&#x00F3;n sexual (<xref ref-type="bibr" rid="r1">Altable, 2000</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r19">G&#x00F3;mez-Zapiain, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r51">SEDRA - Federaci&#x00F3;n de Planificaci&#x00F3;n Familiar, 2022</xref>; SEDRA &#x2013; Federaci&#x00F3;n de Planificaci&#x00F3;n Familiar, s. f., a, b, y c: <xref ref-type="bibr" rid="r23">Lena <italic>et al</italic>., 2007</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r56">UNESCO, 2018</xref>) o, m&#x00E1;s gen&#x00E9;ricamente, del entrenamiento en habilidades para la vida (<xref ref-type="bibr" rid="r37">Oliva <italic>et al</italic>., 2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="r18">Gir&#x00E1;ldez &amp; Prince, 2017</xref>), que ejercen un papel importante como promotoras de la salud en general.</p>
<p>Adem&#x00E1;s, no hay que olvidar que tanto la familia como la escuela necesitan contar con el apoyo de los medios de comunicaci&#x00F3;n y, especialmente, de las administraciones, de los poderes p&#x00FA;blicos. Y en este punto conviene considerar un asunto pol&#x00ED;tico de calado: en los &#x00FA;ltimos 20 a&#x00F1;os se han aprobado en Espa&#x00F1;a cuatro leyes educativas distintas: LOCE (PP, 2002), LOE (PSOE, 2006), LOMCE (PP, 2013) y LOMLOE (PSOE, 2022). Desgraciadamente, ninguna cont&#x00F3; con el consenso pol&#x00ED;tico y los debates m&#x00E1;s enconados y pol&#x00E9;micos giraron siempre en torno al tratamiento de la diversidad familiar, los roles de g&#x00E9;nero y la sexualidad, que aparec&#x00ED;an entre los contenidos que tratar en materias que recibieron diferentes denominaciones, seg&#x00FA;n las leyes y curso escolar, pero que conocemos popularmente como &#x201C;Educaci&#x00F3;n para la ciudadan&#x00ED;a&#x201D;. Puesto que la educaci&#x00F3;n sexual est&#x00E1; en las leyes de nuestro sistema educativo desde hace casi dos d&#x00E9;cadas, desde estas p&#x00E1;ginas nos permitimos pedir que se cumpla la ley, que se retomen esos debates y que se haga una apuesta real y decisiva por hacer que nuestro sistema educativo asuma entre sus funciones la de ense&#x00F1;ar a nuestros ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as que deben contribuir con su comportamiento, su pensamiento y sus afectos a un mundo m&#x00E1;s justo, m&#x00E1;s igualitario entre los sexos y m&#x00E1;s respetuoso con las dem&#x00E1;s personas.</p>
</sec>
</body>
<back>
<ack>
<title>Agradecimientos</title>
<p>El presente trabajo no ha recibido ayudas espec&#x00ED;ficas provenientes de agencias del sector p&#x00FA;blico, sector comercial o entidades sin &#x00E1;nimo de lucro.</p>
</ack>
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<title>4. Referencias</title>
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